miércoles 17 de junio de 2009

Capítulo 53

"Serás el fruto de un gran amor, serás mi sangre y mi vida". Dulce espera, Marcela Morelo.


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-Lizzie, cariño, deja respirar a tu padre- le dijo Darcy a su esposa que estrujaba con tanta fuerza al Sr. Bennet, que se éste se estaba poniendo rojizo.
-Lo…lo siento…pa…pa…pá- respondió sollozando y lo soltó despacio. Su padre la tomó de la mano y todos entraron en la casa.
-Bienvenido, señor. El té ya está servido en el salón del oeste- anunció la Sra. Reynolds.
El Sr. Bennet se sentó en un sillón con Elizabeth a su lado. Parecía que lo estaba examinando desde que lo vio bajar del carruaje.
-Estoy bien, Lizzie. En verdad- le dijo para tranquilizarla- Un poco cansado por el viaje, eso es todo.
Elizabeth lo miraba compasiva, su padre parecía tan frágil, delgado y envejecido que le provocaban ganas de volver a abrazarlo.
-¿Y cómo te encuentras tú?- le preguntó su papá con una débil sonrisa en los labios.
-Estoy bien- aseguró y la mirada de su esposo la hizo retractarse- Estaré mejor con el tiempo.
Darcy le sonrió desde el otro sillón con William en brazos.
-¿Cómo está el bebé?- preguntó el Sr. Bennet intentando desviar el tema hacia algo más agradable.
-William está muy bien- aseguró Lizzie con una gran sonrisa.
-Me refería a ese…- comentó su padre, señalándole su gran vientre.
-¡Oh! Creo que mi esposo me mal acostumbró a nombrarla como a una niña. Está bien, se mueve mucho y suele no dejarme dormir.
-Cuando tu madre te esperaba, juraba que serías un niño. Eras tan inquieta y la pateabas tanto, que ella aseguraba que serías un varón. Se negaba a buscar nombre para niña, aseguraba que serías Thomas- contó con su padre, con la mirada perdida en el pasado y sonriendo por los recuerdos.
A Elizabeth se le pusieron los ojos llorosos.
-Lo siento, Lizzie. No quería ponerte mal.
-Es que siempre pensé que fui una desilusión para ella. No fui el niño que esperaba, en lugar de ello, tuvo que soportar mis comentarios irónicos y hasta despectivos. ¡Ni siquiera le di el gusto de acepta al primo Collins!- dijo riendo entre lágrimas.
Darcy dejó al niño en el suelo, levantándose de su lugar y sentándose junto a ella para abrazarla.
-Elizabeth, tu madre era una mujer muy particular, pero te aseguro que siempre se sintió orgullosa de ti- le aseguró su padre.
-Lo sé, pero me hubiera gustado hacerle saber que la quería.
-Lo sabía, cielo- le dijo Darcy acunándola contra su pecho. Su padre le prestó un pañuelo para que se secara las lágrimas.
-Elizabeth, el Sr. Darcy tiene razón. Tu madre sabía que sus hijas la querían y estaba muy feliz de saberlas casadas y con niños.
-Gracias, papá- le respondió apoyándose en su esposo visiblemente más tranquila- Llevaré a William y regresaré a servirles el té.
-Estuvo usted acertado, Sr. Darcy- dijo el Sr. Bennet en cuanto su hija se retiró de la habitación.
-Por favor, llámeme Fitzwilliam o sólo Darcy.
-Lo haré, cuando usted me diga Thomas.
Darcy asintió con la cabeza en señal de aprobación.
-He aprendido a conocer a Elizabeth, y no exageraba cuando le dije que lo necesitaba y que no está bien.
-Creo que ella me necesita tanto como yo la estoy necesitando a ella- reflexionó en voz alta.
-Lo entiendo. Me he acostumbrado tanto a estar con ella que cuando tengo que alejarme, siento un vacío. Su compañía es lo mejor que me ha pasado en mi vida- confesó Darcy a su suegro.
Poco después, Elizabeth volvió a la sala para comenzar el ritual del té, esforzándose al máximo en mantener cómodo y relajado a su padre.
Pensaba disfrutarlo la mayor cantidad de tiempo que pudiera.

Elizabeth cepillaba su cabello que caía libre por su espalda. Por el gran espejo de borde dorado, miraba a su esposo cambiarse y entrar en la cama. Cada vez que pensaba que ya no podía amarlo más, él realizaba algo que hacía imposible no adorarlo.
Darcy la descubrió mirándolo fijamente y le sonrió sin conocer por dónde estaban sus pensamientos.
Lizzie se levantó y apagó varias velas, cerró casi todas las ventanas. Las noches primaverales solían ser frescas, pero aún así dejaba alguna abierta, le gustaba sentir la fragancia de los árboles florecidos.
Cuando se acercaba a la cama, él apartó las sábanas para que entrara, y ahí ella vio una caja envuelta en seda sobre su mesa de noche. Sin mediar palabras, se metió en la cama y lo besó en los labios.
-Gracias- murmuró contra su boca.
-No me lo agradezcas si aún no viste el regalo- le respondió con esas sonrisas que solían alegrarle el día a Elizabeth.
-No es por ese regalo.
-¿No?- preguntó haciéndose el incrédulo.
Lizzie negó con la cabeza y volvió a besarlo, está vez en forma menos tierna y más apasionada que la anterior.
-Traer a mi padre ha sido lo mejor que has hecho por mi.
-¿Eso es lo mejor que he hecho por ti?- le dijo en tono burlón, mientras sus manos que recorrían el largo pelo, se detenían en su nuca, para que sus dedos se perdieran en ella.
-Está bien, tal vez eso, no es lo mejor que haces por mi- le respondió sugestivamente, sin oponer resistencia a las manos que la sujetaban para acercarla hasta sus labios.
El aliento caliente que emanaba de la boca de su esposo la hacía sentir bien, era como el sabor del licor en el cuerpo en un frío día de invierno.
Darcy la alejó dando por terminado el beso demasiado pronto para su criterio. Ella intentó retomarlo, pero se vio interrumpida.
-¿No abrirás el regalo?- preguntó su esposo. Alguien que no lo conociera como ella, no hubiera percibido cierta duda en sus palabras.
-Fitzwilliam James Darcy, ¿te sucede algo?- le dijo en tono disgustado al notar una nueva evasiva a otro beso.
Darcy bien sabía por experiencia propia, que la utilización de su nombre completo no era una buena señal, carraspeó un poco y se sentó más erguido en la cama.
Ella hizo lo mismo, pero con los brazos cruzados sobre su vientre en continuo crecimiento. Darcy estaba seguro de la forma de expresarse para no ofender los sentimientos a flor de piel de su mujer.
-Ya llevas el embarazo muy adelantado…- comenzó a decir, pero antes de terminar la frase, Elizabeth lo interrumpió al borde del llanto.
-¿Ya no me deseas? ¿Eso es lo que quieres decirme?
-¡No, no es eso!- contestó rápidamente, intentando no dejar dudas al respecto. Se incorporó mejor y la abrazó, besándola en el pelo, pero ella se mantuvo rígida y distante.
Se apartó de él y lo miró sin hablar, exigiendo una respuesta.
-Me preocupo por tu estado, eso es todo. Te deseo siempre, y eso es un gran problema cuando pretendo no ser egoísta y pensar en lo que se supone que debo hacer- respondió sinceramente.
-¿Lo dices en serio?- preguntó dejándose caer contra su pecho.
-Muy en serio- contestó.
Ella volvió a besarlo aliviada y efusivamente.
-…Lizzie…no ayudas- Darcy se quejó con esfuerzo.
Elizabeth esta resuelta a no dejarlo escapar fácilmente. Lo tenía tomado de la nuca y lo besaba alternando los lugares.
-Lizzie…si no te detienes…no creo…- cada vez que intentaba hablar, era acallado por los besos sedientos de su mujer- Me estás torturando.
-Entonces deja de sufrir- lo instó Elizabeth.
-¿No prefieres ver el regalo?- preguntó en un último intento vano al tiempo que ella se subía sobre él.
-Ya te lo he dicho- le respondió tomándolo por el cabello- Tú eres lo único que necesito.

Darcy se desperezó en la cama. La luz apenas se filtraba por las cortinas, lo que indicaba que aún era temprano. Tardó unos segundos en darse cuenta el motivo por el que había despertado, el sonido de la caja de música que Elizabeth había abierto.
Se incorporó para verla mientras se refregaba los ojos. Estaba a los pies de la cama con William mirando maravillado la nueva adquisición.
-¿Te gustó?- preguntó con la voz ronca y adormilada.
-¡Sí, nos ha encantado! Siento haberte despertado, saldremos a cambiarnos para que sigas durmiendo.
Darcy golpeó con la mano el espacio vacío de la cama, señalando que se quedaran.
-Quédate, tenemos que hablar.
-No quiero volver al tema de anoche, me conozco mejor que tú y sabré cuando detenerme- respondió ofendida.
-¿Puedes dejarme terminar alguna frase? Interrumpes antes que pueda expresar mis ideas- la sermoneó. Elizabeth cerró la boca, solía tener el defecto de interrumpirlo y poner en sus labios cosas que no había dicho.
-Me encontré con tu hermana y su esposo en Londres- anunció sin rodeos el tema- Mandó sus saludos y buenos deseos para ti.
Elizabeth no dijo nada, por la lectura que hacía de su esposo, esperaba más noticias que un simple encuentro.
-El mismo día, Wickham me visitó en la casa- continuó e hizo una pausa para darle más cuerda a la cajita de música a pedido de William.
-¿Y qué quería? ¿Más dinero?- preguntó Elizabeth con angustia ya que conocía el desagrado que esto le habría producido a su esposo.
-No- dijo negando con la cabeza al mismo tiempo- Quería pedirme un favor, que por supuesto, está relacionado con dinero.
Elizabeth lo miraba llena de expectación esperando que continuara con el relato, pero Darcy seguía jugueteando con su hijo sin ánimos de retomar la conversación.
-¡Darcy!- por fin exclamó Lizzie golpeándolo en el brazo.
-Lo siento- dijo disculpándose por su distracción- Lo llamaron al frente de combate. Me pidió que nos encarguemos de sus hijos en el caso que no vuelva.
-¿Y Lydia?- preguntó un poco consternada.
-Parece que teme no dejarle más que deudas y no la cree capaz de cuidar ella misma de sus hijos.
Elizabeth quedó pensativa, meditó en lo afortunada que había sido al encontrar un esposo gentil, amoroso y que pensaba en sus necesidades. Intentó ponerse en el lugar de su hermana, viendo marchar a la guerra a un esposo poco considerado, pero al que suponía seguiría queriendo. Conciente que su marido la estaba mirando, borró la triste imagen de su cabeza.
-¿No me preguntarás qué le contesté?- la interrogó Darcy.
-No necesito. Sé de sobra lo buen hombre que eres. Estoy segura que respondiste afirmativamente, a pesar que son hijos de un personaje despreciable en más de un sentido.
Darcy se estiró de su lugar y la besó con dulzura en los labios.

La primavera en Pemberley, era una época llena de vida. Para Elizabeth fue un placer poder compartirla con su padre.
Los días pasaban tranquilos en compañía de los hombres más importantes en su vida, su padre, del cual siempre había sido preferida, su esposo, a quien adoraba, y su hijo, que era motivo de constantes sorpresas y alegría.
Cuando comenzaba el verano, Georgiana volvió a Pemberley después de meses sin visitarlos. Richard le había pedido que viajara para ayudar a Elizabeth con el próximo alumbramiento, aunque todos sabían que era una excusa para alejarla de Londres y que dejara de insistir en viajar con él al frente de batalla en el hipotético caso que lo convocaran.
Fue un motivo de gran alegría la presencia de la anterior damita de la casa, ahora toda una mujer.
Solían dar paseos bajo la protección de sus sombrillas, conversar por largo tiempo mientras bordaban el ajuar y hacerse confidencias en la vieja habitación de Georgiana, que seguía intacta para cuando decidiera visitarlos.
-Elizabeth, ¿qué se siente dar a luz a un hijo?- le preguntó su cuñada mientras acunaba en brazos a William que dormía su siesta.
-Es una combinación de muchos sentimientos- respondió Elizabeth, dejando la aguja clavada en bordado.
-¿Tienes miedo?
-Sí, es atemorizante porque el dolor es intenso.
-Sin embargo, no dudaste en darle otro hijo a mi hermano- reflexionó en voz alta.
-No lo dudé ni por un momento. Verás, tener un hijo es algo que jamás pensé que fuera tan increíble. Es un pequeño milagro, una parte tuya y de la persona que amas que tiene vida propia y te sorprende cada día. Al momento que nació, todo el dolor, el temor, el miedo de creer que no podía lograrlo, se desvaneció en segundos al verlo. Es un amor tan intenso que tienes la certeza que darías tu vida por él.
-Elizabeth…- comenzó a decir y titubeó por un instante.
-¿Sí?
-¿Cuándo estuviste segura…que estabas esperando?- preguntó ruborizándose en tono nervioso.
-Georgie, ¿estás…?
-Puede ser…Tal vez- reconoció avergonzada de su inexperiencia en el tema- Creo que sí.
Elizabeth intentó saltar de la alegría, pero sus ocho meses avanzados y el calor de los días del comienzo del verano, se lo impidieron. Por lo que, a duras penas, se levantó de su silla y abrazó a su cuñada.
-¿Lo sabe Richard?
-No estaba segura mientras estuve en Londres, sólo me había salteado un período. Pero ahora ya van dos y me siento cansada todo el tiempo.
-¡Debemos llamar al doctor Gibson en forma inmediata!- exclamó Lizzie llena de entusiasmo en un gritito apenas sofocado.
En ese momento, un golpe interrumpió su burbuja de felicidad. Un criado solicitaba la presencia en la cocina de la señora para solucionar una disputa entre cocineras.
Darcy y su padre, habían ido hasta Green Park para visitar a Charles y Jane, quien seguía en estricto reposo.
Elizabeth bajó a regañadientes, no deseosa de abandonar la buena noticia para tener que regañar a dos empleadas.
Cuando llegó allí, la Sra. Reynolds ya se había hecho cargo del asunto y regañó al criado por haber molestado a la señora.
-Por favor, Sra. Reynolds, no rete al muchacho, aún no estoy incapacitada para ejercer mis deberes- le dijo complaciente, para que la mujer no se ofendiera, ni el joven siguiera tan asustado.
-Disculpe, Sra. Darcy- le respondió con una reverencia- Ya le iba a avisar que su esposo y su padre han regresado para que me indicara dónde servir el té.
-Gracias, sírvalo en el balcón norte- le ordenó y luego caminó hacia el estudio de su marido para preguntarle las novedades de los Bingley. Se esforzó lo máximo posible para que no notara su alegría por Georgiana y golpeó la puerta.
Darcy estaba sólo con su chaleco puesto y el cravat desanudado. Apoyado en el alféizar de la ventana, leía una carta que tenía en sus manos.
-¿Qué cuenta mi hermana?- preguntó despreocupadamente. Darcy demoró su respuesta unos segundos para contener su expresión antes de verla y se giró.
-Bien, bastante bien. Beth está enloqueciendo a Charles y a la niñera. Advertí el problema de bautizarla con ese nombre- dijo bromeando, pero faltaba el brillo típico en su mirada.
-¿Malas noticias?- preguntó Lizzie señalando la carta.
-Lo son. Siéntate conmigo donde corra aire- le pidió, tomándola por el brazo hasta un sillón cercano al gran ventanal.
-¿Tienes que viajar?- preguntó dubitativa. Odiaría que tuviera que irse con la fecha del parto tan cercana.
-No. Nada de eso. Son noticias del frente.
Elizabeth lo miró con atención, ¿acaso Napoleón habría ganado la guerra? No concebía otro motivo de preocupación sabiendo a Richard en Londres.
-Hace unos días, se produjo una gran batalla en Waterloo. Las tropas aliadas han derrotado a Napoleón, un gran triunfo que ha volcado la guerra a nuestro favor, pero no sin antes, dejar numerosas bajas.
Lizzie lo miraba atónita, no se consideraba una ignorante, leía los mismos periódicos que su esposo, pero todo el tema de la guerra le resultaba terrible y evitaba saber mucho sobre ello.
-Wickham estaba bajo el mando del Teniente General Sir Henry Clinton, no sobrevivió a la batalla.
Elizabeth se llevó una mano a la boca para contener una exclamación. Había olvidado por completo a su cuñado.
-Richard tenía mi solicitud de mantenerme al tanto sobre Wickham. El Teniente es un viejo conocido de él y le informó de inmediato. ¿Estás bien?- le preguntó al verla inmóvil.
-Estoy bien. Sólo pienso en si mi hermana ya lo sabrá. ¡Pobre Lydia!
-Seguramente ya lo sabe. Escríbele con tu padre y le enviaremos dinero. No olvidaré mi promesa.
-Gracias- le dijo, y se apoyó sobre su hombro.
-Son buenas noticias para Georgie, significa que Richard puede volver a casa- comentó después un largo silencio.
-Me alegro mucho por ellos- respondió Elizabeth, ocultando una sonrisa contra el pecho de Darcy.

En julio llegaron las noticias de la rendición de Napoleón. En muchos lugares hubo festejos, incluyendo a Pemberley. Los fuegos de artificio engalanaron el cielo de verano y los miembros influyentes de la comunidad celebraron a lo grande.
El calor había llegado para quedarse, madurando los frutos del campo. Richard había regresado a tiempo para el festejo y para toda la familia fue doble al conocerse la noticia del embarazo de Georgiana.
A pesar que él deseaba volver a su hogar, Georgie insistió en quedarse en Pemberley hasta que Lizzie diera a luz. Su marido accedía a todas sus peticiones, aunque esta incluyera dormir en un cuarto decorado enteramente en rosas y dorados, y lleno de estampados floridos.
Dos semanas antes de la fecha pensada, Georgiana y Elizabeth salieron a caminar por los jardines cercanos. El calor era insufrible y subieron hasta la cascada artificial que culminaba en una fuente.
-¿Necesitas descansar?- preguntó Georgie al ver cómo Lizzie buscaba recuperar el aire colocando una mano en su cintura.
-Georgie, necesito que me hagas un favor- respondió en tono tranquilo.
-Lo que quieras.
-Ve hasta la casa y dile a tu hermano que venga por mí. Creo que nacerá hoy- ordenó tranquilamente.
Georgiana quedó paralizada como si intentara procesar sus palabras.
-¿Quieres decir qué…?
-Sí, el bebé quiere salir. Ahora, creo que necesitaré ayuda para llegar a la casa y tú sola no podrás, así que corre- le dijo sentándose.
Elizabeth sabía que aún tenía tiempo, podían pasar horas hasta que fuera el momento de pujar. Por lo que se concentró en respirar tranquilamente y esperar.
No tardó en ver venir hacia ella un gentío proveniente de la casa.
-¡Maldición, Georgiana!- dijo al verlos y luego se retó por maldecir.
Su cuñada llegó corriendo y sin respiración, con un grupo de sirvientes que la ayudaron a levantarse y comenzar a caminar.
-¿Dónde está Darcy?- preguntó llena de vergüenza a Georgiana.
-Visitando a un arrendador. Ya enviaron por él y también por el doctor Gibson. El joven, ya que el padre se ha ido al mar por unas semanas.
-Magnífico- dijo entre dientes.
La subieron en brazos hasta su dormitorio, motivo por el que se enojó con su esposo, aunque no tuviera razón. La Sra. Reynolds la vistió con ayuda de su cuñada y pronto Lizzie comenzó a preocuparse por el escaso tiempo entre sus contracciones, significaba que pronto nacería y todavía Darcy no estaba allí.
Para agregar problemas, Georgiana estaba pálida y no creía que pudiera ayudarla durante el parto como lo hizo Jane cuando nació William.
El médico llegó y la revisó.
-Tiene una excelente dilatación, comenzaremos a pujar pronto- le dijo en medio de una dolorosa y larga contracción en la que Lizzie sólo lo insultaba mentalmente. “Comenzaremos nada, maldito bribón, sólo pujaré yo” se dijo a sí misma.
En la próxima contracción, el doctor Gibson le anunció que comenzarían el trabajo. Elizabeth se enfureció aún más con su esposo, no quería empezar a alumbrar a su hijo sin antes verlo.
-No estoy lista, creo que puedo esperar un poco más- dijo resuelta ante la mirada atónita del médico, para nada acostumbrado que una parturienta decidiera que no era el momento.
-Elizabeth…- le dijo un tanto avergonzada su cuñada.
-Puedo esperar un poco si cierro las piernas- dijo apenas susurrando para que el doctor no escuche.
-Sra. Darcy, no querrá que su esposo se entere que se comportó de manera tan infantil en su ausencia. Ahora, ¡acuéstese y comience a pujar!- la voz de la Sra. Reynolds resonó llena de autoridad y, aunque Elizabeth tenía ganas de mandar a todos al diablo y ponerse a llorar, obedeció llena de ira.
-Me prometió que estaría acá…ya verá…ahhhhh!- gritó durante el segundo intento.
-Bien, relájese. Respire y descanse- le dijo el médico al terminarla.
Los pasos resonaron fuerte por el corredor. Las botas de montar de Darcy, Elizabeth reconocería ese ruido en cualquier lugar.
Golpeó la puerta con más fuerza de la que creyó utilizar. La Sra. Reynolds miró a su ama esperando órdenes. Georgiana le secaba el sudor que bañaba su rostro y ella asintió con la cabeza.
-¿He llegado…a tiempo?- preguntó entrecortando las palabras por la falta de aliento.
-No, señor. Puede pasar sólo unos instantes, nada más- le dijo el ama de llaves.
Darcy entró presuroso hasta la cama, se sentó en el espacio que le concedió su hermana y le tomó la mano. Elizabeth lo tomó por la solapa con su mano libre.
-¡¿Te das cuenta que casi te lo pierdes?! Pedazo de i…ahhhh!- otra contracción interrumpió el insulto y tuvo que pujar estrujándole la mano más de lo necesario.
-Sr. Darcy, es momento que se retire. No falta mucho más- le dijo el doctor.
Darcy se levantó obediente y le murmuró “te amo” al oído.
-Cállate- fue la amable contestación malhumorada.
No más de diez minutos más tarde, lo que Richard y su suegro habían tardado en buscar unos asientos para colocar en el corredor, el llanto de un bebé irrumpía con fuerza y los llenaba de alegría.
Georgiana salió veloz para informar que estaban los dos bien, pero antes que la pudieran interrogarla por más detalles, volvió a entrar en la habitación. El médico tardó en dejarlo pasar, lo que para Darcy fue una eternidad.
Elizabeth lo esperaba agotada y con una gran sonrisa en su cara. El recién nacido envuelto en sábanas, estaba prendido de su pecho.
-¿Cómo te sientes?- le preguntó contemplándolos a los dos.
-Extremadamente cansada e igualmente feliz.
-Lo siento. No debería haber nacido hasta dentro de dos semanas- se disculpó recordando el enfado de ella.
-Ponle las quejas a tu hijo- le dijo sonriéndole.
-¿Hijo?- preguntó incrédulo.
-Te presento a James Thomas Darcy- le anunció llena de orgullo.

17 comentarios:

Andrea dijo...

ohh Jo no te imaginas la alegria q me dio encontrarme con el cap 53 pasaba x aki y no esperaba encontrarmelo, te felicito mucho por tu blog es excelente lo vengo siguiendo recien pero me encanto, lamento mucho q hayan personas envidiosas q no sepan apreciar tu tan linda labor, por favor sigue adelante.

GRACHULA dijo...

ni la gripe que tengo me impediría poder leer el capítulo.hermoso,como siempre!!!!!me alegra que haya sido varón.creo que este bebe será la contracara de williams.jajajajaja
me encanta la canción (sobretodo porque es en español)aguante el españollllllllllllllllllll !!!!!!
la imágen preciosa!!!!!me imagino esa mannaza........!!!!!!!!guauuu

Caro dijo...

Jo! me sorprendiste! estaba segura que seria niña... jajaja. Ahora seguro que tendran que intentarlo de nuevo, sin duda Darcy se lo sugerira mas adelante. Muchas gracias por otro capitulo de esta hermosa historia

Gisele dijo...

Jo!
Me encantó, sin dudas que la espera valió la pena (como todos los capitulos).
Un huracán de emociones fue este en especial, Se pasó por todas la emociones.
Aunque lamento la muerte de Wickham ToT (jaj que contradictorio lo mio), pero en parte pobre Lydia. Espero que le vaya bien.. cruzo dedos.
Al final es otro niño! Acaso tendrán la suerte de tener 5 hijos varones????????? Será la sangre de Lizzie???? ...

Saludos

Tamara dijo...

Muy lindo capítulo Jo, me agradó mucho que Lizzie no haya sufrido tanto en este parto como en el otro.
Gracias y espero que te termines de reponer.
Tamara.

Selena27 dijo...

perfecto otro niño , asi las hijas del Sr. Thorton ya tienen maridos.
je je je , es broma , si quieres terminarlo antes no te culpariamos, debes estar un poco cansada de esta fantastica historia
Gracias por este precioso capitulo.
pd: ahora por la niña

Anny_Hall dijo...

Jooooooooooooooooooo:(
Yo quería que fuera una niña.
¿Haras que tengan una niña más adelante?
Es que solo de imaginarme a Darcy de papa sobreportector me emociono.
No digo que enseguida, pero más adelante...
Georgiana esta emabarazada, eso no me lo esperaba.
Pobre Lydia, se queda sola (aunque nunca me a caido bien)
Espero que actualices pronto.

Sandy dijo...

divino!!!!

pobre Darcy, Lizzy lo hace como quiere, que mal plan lo de Lydia, ahora espero que no cause problemas entre ellos, me hubiera gustado que fuera niña... ojala y pronto escriban a paris para que llegue la nena...

siguele pronto pliss, me encanta el fic, es buenisimo, no quiero que acabe!!!

besitos

Ale dijo...

Jo, precioso capitulo, la espera fue larga pero valio la pena.
Me alegra que Georgiana este esperando.
No pense que seria niño, lindo detalle los nombres. Seguro Darcy seguira buscando la nena :)

Esperare el proximo capitulo

Saludos
ALe

Jo Darcy dijo...

En mi cabeza tengo una especie de bosquejo de lo que sucederá más adelante (aunque jamás pensé llegar hasta el 53), siempre me imaginé a un segundo hijo varón, un poquitín diferente al mayor. Tendrá un carácter más similar al de su mami jajaja.
La niña...mmm...habrá que pedirle a Darcy que no abandone los intentos :P

rosa dijo...

Es la mejor manera de empezar el día, leer un capitulo, que placer..
Precioso capitulo con su padre, georgiana... y la sorpresa del niño!!! eres genial, me alegra que tengas ideas para capitulos futuros... GRACIAS!!!!!
Espero impaciente la reacción de Darcy por haber sido niño... NO TARDES!!!!!

ANAROSA dijo...

TE FELICITO, VAMOS MUY BIEN, AUNQUE YO ESPERABA QUE FUERAN NIÑA, PERO NO IMPORTA, LO BUENO QUE TODO VA MUY BIEN ENTRE LOS DARCY'S, AHORA ESPERARE CON IMPACIENCIA EL SIG. CAPITULO
GRACIAS, POR DARNOS UN POQUITO DE PLACER CON TUS LECTURAS.

Mamen dijo...

Precioso capítulo Jo, nos has dado un buen planchazo con lo del niño, todas esperabamos la niña, estoy segura que no hará falta pedirle a Darcy que no abandone los intentos... menudo es. Me alegrado mucho con lo del embarazo de Georgina.
Gracias por estos momentos Jo, me hace muy feliz leerte y estoy segura que tú también eres muy feliz escribiendo, eso es lo importa, aunque hay por ahí gente que no lo entienda.
Como siempre esperando con ansias el siguiente.

Besitos para ti

Anónimo dijo...

que bello te quedo este capitulo!!!
casi lloro de felicidad :D...

por favor escribe pronto!! muero de curiosidad...

Lastima lo de Wickham, pero realmente no es de extrañar...

Lily

Maura Eh! dijo...

Jo !
Hola.
Hace unos días atrás una amiga me recomendo tu fanfic.
Tardé un tiempo en leerlo pero una vez que empezé me fue imposible parar. Estoy desde ayer leyendo sin pausa cada un de los capitulos y debo decir que me han encantado.
Espero que sigas escribiendo.
Según lo que he leido el intervalo entre cada capitulo no es corto y lo comprendo, pero solo espero que el capitulo 54 no tarde mucho en llegar. Estoy ansiosa!!
Saludos.
Maura =)

Anny_Hall dijo...

Vas a tardar mucho en actualizar????
Tengo ganas de leer el siguiente

nelifan dijo...

ayer buscando series de epoca de la bbc de londres me tope con este sitio y me he leido completo todos los capitulos pues x supuesto mi amor platonico es darcy desde que tuve la fortuna de leer el libro -me he quedado fasinada con la novela , me he dormido hasta las 3 am de ayer pero he terminado el ultimo cap.

felisidades a la escritora, esperare pasiente la continuacion y no se x que presiento que lidia causara problemas